Jairo Maya Betancourt
MAYA BETANCOURT, JAIRO (Salamina, Caldas, 1936). Abogado de la Universidad Libre de Bogotá. Ha sido profesor de filosofía, sociología y literatura en algunos colegios, y principalmente de sociología general, humanidades, historia, ideas y ciencias políticas, metodología de investigación, ideas económicas, derecho público, administrativo y constitucional en las universidades del Quindío, Libre, Nacional, Católica, Autónoma y Gran Colombia, por lo cual recibió honores del Senado de la República en 1988.
Poesías en esta página:
AMOR; UN CRISTO PARA HARLEM; SOY UN GAMÍN. ********** AMOR
Amor; cómo me duele tu ceguera! Cómo me duele! Inmenso y lacerado está mi corazón. Amor!... clavado por tu insistencia loca y marinera.
Ay, amor, fue tu flecha tan certera, que muero. Ay! la llaga en mi costado cómo me duele. Qué crucificado estoy en esta pena verdadera!
Ella, amor, ella... júbilo y aroma; fragilidad de tímida paloma! Ella, Amor... forma intensa de mi herida!
Amor, cómo me dueles...! y qué vano mi pleno corazón entre tu mano como una flor al viento estremecida!...
UN CRISTO PARA HARLEM
“Guárdate del hombre que tiene su Dios en el cielo”. Bernard Shaw
Para Harlem de pena, Cristo vivo para la pena negra de la tierra... No azul rabino. De ébano y de guerra un Cristo nunca nada transitivo.
Dios-hombre no. Ni sabio Dios esquivo que en el cielo metafísico se encierra; hombre-Dios sí que entre la carne yerra para saberse más afirmativo!
Para Harlem –clamor irredimido-, Cristo testicular huracanado -no de la muerte símbolo transido-
que brote de la gleba enardecida y de mitras y de oros liberado sea el cósmico triunfo de la vida...!
SOY UN GAMIN
Tal vez soy porque en la calle estoy. No recuerdo cuando fui, s´lo sé que voy, que voy, que voy... (mi vida es una calle sin fin). Padres no conocí ni Dios ni Rey ni Patria a flor de corazón mantengo, sólo sé que voy, que voy, que voy... (niño callejero, hombre sin raíz). Nombre tampoco tengo, Gamín me llama la caridad cristiana (té canste y oración, rositas de maíz y banquete del millón), mientras la academia se desvela por mi epíteto y los perros de los ricos no ladran al queso de la luna... Gamín a diario me dicen porque vagando soy... (niño anónimo, hombre sin razón). Gamín clama toda voz sin comprender mi dolor, y ahora cuando pienso el porvenir, Gamín, Gamí, Gamín, también me digo yo, quién te diera un fusil!... |