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LA POLÍTICA DEL POBRE; LA CARRERA DE AYER; LA SALIDA DE LAS GALERÍAS; LOS LAMENTOS DE UN CASADO; LA LEY DEL MATRIMONIO; EL TERREMOTO; LA ÚLTIMA CARRERA.
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LA POLITICA DEL POBRE


Un pobre nunca debiera
en política mezclarse
para no decepcionarse
de ilusiones que se hiciera,
y así no se arrepintiera
de haber colaborado
y con el voto ayudado
a subir los gamonales,
que godos y liberales
dan siempre mal resultado.

En los tiempos de elecciones
el gamonal nos abraza,
nos pregunta por la casa
nos brinda mil atenciones
nos pinta colocaciones
nos da trago de aguardiente
es de lo más complaciente
nos brinda plata prestada
sin documento ni nada
y a interés conveniente.

Si estás sin colocación
no se te de nada hombre
que yo haré que se te nombre
para alguna población,
bien sea una inspección,
un juzgado, una alcaldía
y hasta una tesorería
la puedes desempeñar,
porque yo te puedo fiar
y eres un hombre del día.

Nos cogen uno por uno
nos dan dos o tres cervezas
nos pintan diez mil promesas
nos quieren como a ninguno,
y en el momento oportuno
en que empezamos a hablar
y empezamos a mostrar
que ya estamos copetones
hablan de las elecciones
y dicen: hay que triunfar.

Si amigos, hay que votar
por hombres bien preparados,
hombres desinteresados
que les guste trabajar,
y para hacer progresar
a nuestro pueblo querido
y a la gente que ha servido
sin interés personal,
y nos puede ser fatal
si gana el otro partido.

Vamos a una conferencia
donde habla el doctor muy bien;
dice que será un edén
nuestra futura existencia,
que con hombres de conciencia
como los que allí figuran
morirán las amarguras,
nacerán las alegrías,
y vendrán mejores días
de felicidad y olgura.

Y así nos van convenciendo
para que los apoyemos
y con el voto ayudemos
a que se vayan subiendo,
y después nos dejan viendo
de chispas mil aguaceros
diciendo: estos montañeros
que ayudaron a la boda,
que cada uno se joda
y chupen por majaderos.

Y así nos van engañando
con sus mil adulaciones.
Después de las elecciones
si fue que nos tocó triunfar
fuimos a solicitar
colocaciones y empleos,
y nos dicen sin rodeos:
-Es que quieren trabajar?
"agárresen a sembrar
arracachas y guineos.

Después de estar en el mando
no se vuelve a acordar
que para poder triunfar
nos estaban adulando
y estaban zalameriando
y con mucha simpatía,
pero esto fue flor de un día,
porque después de triunfar,
los fuimos a saludar
y ya no nos conocían.

Por esto y muchas razones
yo nunca vuelvo a votar
y ni tampoco a ayudar
a futuras elecciones,
a encaramar los mandones
para que sigan fregando,
que siempre de todos modos
son malos los liberales
y malísimos los godos
por los siglos de los siglos, Amén.

LA CARRERA DE AYER

Ha tenido Salamina
un fracaso aterrador,
no cuenta nadie las penas
del partido conservador.

Algo quisiera contarles
respecto a las votaciones,
los señores liberales
tenían malas intenciones.

Todos estaban votando
en buena y en sana paz
cuando dijo un liberal:
aquí no se vota más.

Y como estaban de acuerdo
todos dijeron lo mismo
y resultó echando bala
toito el liberalismo.

Y pronto se cerró el fuego,
qué cosa tan espantosa;
si los godos tienen armas
se pone grave la cosa.

Le dieron un garrotazo
a un don que no conozco
y después vine a saber
que era Lácidez Orozco.

A un Soto que es chofer
también le dieron muy duro;
de tanto lo que corrió
botó el sombrero peludo.

De pronto estalló una bomba
que la prendió un carretero
y fue tanta la explosión
que rebulló el pueblo entero.

Gente que vino a caballo
fueron a casa escoteros,
en la plaza recogimos
más de cuarenta sombreros.

Los jefes conservadores
cada cual buscó su casa;
no quedó un conservador
en el marco de la plaza.

Y los pobres campesinos
se fueron desesperados
dejando aquí los sombreros
las ruanas y los mercados.

Del Tigre y de Portachuelo
vino gente emparamada
y por la tarde se fueron
con la jeta bien hinchada.

Liberales también corrieron
con un miedo aterrador
creyendo que iba sobre ellos
el partido conservador.

Y muchas bestias quedaron
en todas las pesebreras,
terminó la votación
con miedo, llanto y carreras.

Unos rojos parecían
visitando los enfermos
con pocillos en las manos
y aguardiente en los termos.

Según por lo que yo veo
y los versos que yo hago
los godos de Salamina
se espantan con un zurriago.

La política es odiosa
y nos amenaza ruinas,
qué cosa tan vergonzosa
para el pueblo de Salamina.

Muchas familias se han ido
para otras poblaciones,
cosa que no habían pensado
antes de las elecciones.

En todas las conferencias
que ellos nos pudieron dar
no hablaron de esa carrera
que tuvimos que pegar.

Pero esa si fue carrera,
todavía hay gente cansada,
hasta el lunes por la tarde
hubo gente envolatada.

Una nota mandaremos
para la gobernación,
diciendo que en Salamina
no vuelve a haber votación.

Otra para Bogotá
por sus buenas garantías,
que nos mandó desde allá
regimiento y policía.

Ellos hicieron el triunfo
ese triunfo no es legal,
hoy gobierna en Salamina
el régimen liberal.

Los señores del concejo
están de lo más formales
sacando conservadores,
colocando liberales.

Hoy de los dos partidos
no se oye sino el lamento;
a muchos rojos dejaron
esperando el nombramiento.

Adiós salón del concejo,
empleados en general;
en otras manos os dejo
del régimen liberal.

Adios pues conservatismo
ya que no fuimos capaz,
aguantemos por debajo
cuarenta años nada más.

LA SALIDA DE LAS GALERÍAS

Que salga Lucio Hincapié
hombre de buena conciencia,
salga Benjamín Ospina
Conrado y Cenón Valencia.

Que salga José María Duque
con su venta a una manga,
que salga Pablo Hincapié,
su hija y misiá Fernanda.

Y que salga Julio Duque
pa fuera con su vitrina,
que esa parva tan chiquita
no se vende en Salamina.

Que salga Juan Cancio Franco
y también Tomás Botero,
que salga también Luis Sànchez
aunque es tan baratero.

Que salga Rafaelito
vendiendo maíz por almudes,
pues ya está para quebrarse
el señor Mario Bermúdez.

De los señores Cardona
nada tenemos que hablar,
pues ai vendiendo costales
siempre hacen con qué pagar.

Que salga Telésforo Cuestas
a trabajar su finquita
porque aqui ya no se vende
esa parva de Ana Rita.

Que salga don Angel López
y "Patas" a la carrera,
que salga Camilo Gómez
y don Ambrosio Arboleda.

Que salga don Manuel Gómez,
también su hijo Rodrigo
y el señor Gerardo Hidalgo
que salga también conmigo.

LOS LAMENTOS DE UN CASADO

Vengo a contarles señores
lo que un pobre me confiesa
cansado ya de sufrir
con la maldita pobreza.

Los ojos en triste llanto,
las mejillas palidecen
y todas las ilusiones
de este hombre se desvanencen.

Ésto me contaba este hombre
sin poder hallar consuelo
y para su narración
alzó los ojos al cielo.

Escucha Chucho, te cuento
las fatigas de mi vida;
el mundo será imposible
con la esperanza perdida.

Mi mujer está en la cama,
no sé lo que voy a hacer,
el fogón está en cenizas
y mis hijos sin comer.

Tengo cuatro barrigones
que me pringan cual ortiga,
muy chiquitos de persona
y grandotes de barriga.

Cuatro muchachas pequeñas
que viven saltando al ojo,
comen más que veinte mulas
largadas en un rastrojo.

Viendo mi mujer gritando
porque le duele la frente
y si le pasa el dolor
come más que plata al veinte.

Mi más querida esperanza
era un cerdo que tenía;
vinieron cuatro ladrones
y hasta luego, vida mía.

Sepa mi querido amigo
que mi vida es un quebranto,
las gallinas que tenía
me las mató el curso blanco.

Y pa acabar de ajustar
esta suerte condenada
a mi casa ya vinieron
a temperar las cuñadas.

Aqui termino la historia
de esta suerte tan negra
y por lo que oigo decir
mañana llega mi suegra.

LA LEY DEL MATRIMONIO

Atención! Mucho cuidado,
nadie se vaya a reir;
este es un caso muy triste
el que les voy a decir.

Esto fue un pobre marido
que despertó trasnochado
por el maldito chillido
de un muchacho resabiado.

Al quererse levantar
se tropezó en el nochero
derramando la bebida
encima de un hilachero.

Al ver esto la mujer
le dijo con ironía:
a bueno si Lucifer
se alza esta porquería.

Atolondrado, pendejo!
eso si podías hacer,
pero bastante mercado
si no podías traer.

Con esas yucas vidriosas,
esa carne tan ñervuda
y esos plátanos pasmados
y panela melcochuda.

-¿Crées que asi puedo vivir
comiendo esa porquería?
Ya mismo vas a traer
de todo a las galerías.

Me traes papa y arroz,
arracachas y guineos,
media vara de rellena
y un paquete de fideos.

También te voy a encargar
una libra de asadura,
chunchurria pero bien gorda
y una papaya madura.

Se olvidaba la pimienta,
los clavos y la canela;
colorete a la sirvienta
y lechita pa mi abuela.

-Pero mijita por Dios,
con qué es que voy a comprar!
-¿No ves como está la vida,
que no hay en qué trabajar?

-Ah vergajo perezoso,
no te afanes condenao,
no te avispes so mugroso
a comprar pronto el mercao!

-¿Por qué con tiempo no viste
que no eres hombre completo?
Pero si ya te metiste
debes salir del aprieto.

-¿Por qué me fuiste a sacar
donde nada me faltaba,
diciendo: sé trabajar
y que hambre no pasaba?

-¿Y ahora sí te disculpas
diciendo que estás jodido?
Decí si no sos capaz,
para cambiar de marido.

EL TERREMOTO
( Estos versos fueron escritos con motivo del violento temblor, ocurrido en la noche del 4 de febrero de 1938.)

Anoche tembló la tierra,
cosa terrible señores;
la gente toda se asusta
cuando hablamos de temblores.

Eran las nueve pasadas
muy temprano todavía,
cuando sentí con espanto
que la cama se movía.

Sirvientas en las cocinas
se postraban de rodillas
al ver que salían bailando
taburetes con la sillas.

Se oía sonar las botellas
en toditas las cantinas
y al suelo se fueron todos
los trastos de las cocinas.

Se movían de norte a sur
los cuadros en las paredes
y al mismo tiempo se oían
los gritos de las mujeres.

Señoras por las ventanas
se tiraban a la calle,
diciendo con mucho llanto:
nos volamos en este valle.

Hombres que estaban dormidos
se tiraron de la cama
y salieron a la calle
con las fundas de piyamas.

Muchas señoras rezando
el acto de contrición,
salieron sind darse cuenta
en pura combinación.

En las calles se veía
el vaivén de los bombillos
y muchos hombres corriendo
en los mero calzoncillos.

Y en medio de la tragedia
de pronto se fue la luz,
unos rezaban el Credo
y otros besaban la cruz.

Cuando ven los de la planta
que todo se está moviendo,
corren a quitar la luz
para evitar un incendio.

Y queda el pueblo en tinieblas
entre gritos y alaridos,
hombres, mujeres y niños,
todos muy arrepentidos.

Se oía caer al piso
frascos, botellas, cucharas,
las gallinas se volaron
del gallinero, asustadas.

En el parque, a esas horas
coquetiaban las mujeres
y allí mismo se postraron
a rezar con los choferes.

Otras señoras gritaban
en medio de su aflicción:
Virgen del Carmen libradnos
de morir sin confesión.

A muchos masones vi
con los ojos encharcados,
pidiendo a Dios de por si
el perdón de sus pecados.

El miedo fue aterrador,
todvía hay gente rezando;
el frontis quedó averiado
y en él están trabajando.

Ha pasado el terremoto
y nos dejó la lección,
que cuando tiembla la tierra
reza el frio y el masón.

LA ÚLTIMA CARRERA

Desde el jueves por la tarde
vi sellando los licores.
Ah buena que está la cosa!,
decían los conservadores.

La gente siempre temiendo
porque el viernes era feria;
dizque en tiempos de elecciones
aquí la cosa es muy seria.

El sábado no hubo nada,
pero nos dió mucha risa,
de ver a la plicía
haciéndonos la requisa.

A deshoras de la noche
por el barrio de "Toriles"
soldados y policías
todos ellos con fusiles.

El domingo en la mañana
qué susto el de las señoras
cuando vieron en el atrio
las cuatro ametralladoras.

Dios mio, qué es lo que pasa!
en cada esquina un soldado,
la gente toda en la plaza
y el pueblo todo sellado.

Y sellaron los talleres,
tiendas y carpinterías;
sellaron los almacenes,
boticas y sastrerías.

Para que dejen votar,
les dije desde el principio,
hay que pedirle permiso
a esos del municipio.

Qué pesar de Salamina,
qué pesar de esta ciudad:
aquí ya no se respeta
ni a la misma autoridad.

Los del campo, qué carajo,
ellos tienen la comida,
los del pueblo que quedamos
en peligro con la vida.

A mi me dieron un golpe
que me sacudió los sesos,
y me quebraron las gafas
que valieron veinte pesos.

Esto parece un milagro
venido de la providencia,
ganar a quí en Salamina
sin dar una conferencia.

Qué dicha para los godos
que ganar sin hacer ruidos,
parecen amansadores
que se montan sin estribos.

Dios quiera que no nos toque
repetir otra carrera,
ni volver a recibir
tánto garrote y madera.

Porque dijeron los godos
que pusieron en la lista,
que no vuelven a votar
si no les muestran la pista.

Gracias les damos nosotros
a toda la Fuerza Armada
porque nos dejó ganar
sin dar una cachetada.

Adios golpes y pedradas
y esa carreras malditas.
-Adiós temblores de tierra
por esa tal dinamita!