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LA POLÍTICA DEL POBRE; LA CARRERA DE AYER; LA SALIDA DE LAS GALERÍAS; LOS LAMENTOS DE UN CASADO; LA LEY DEL MATRIMONIO; EL TERREMOTO; LA ÚLTIMA CARRERA. **********
LA POLITICA DEL POBRE
Un pobre nunca debiera en política mezclarse para no decepcionarse de ilusiones que se hiciera, y así no se arrepintiera de haber colaborado y con el voto ayudado a subir los gamonales, que godos y liberales dan siempre mal resultado.
En los tiempos de elecciones el gamonal nos abraza, nos pregunta por la casa nos brinda mil atenciones nos pinta colocaciones nos da trago de aguardiente es de lo más complaciente nos brinda plata prestada sin documento ni nada y a interés conveniente.
Si estás sin colocación no se te de nada hombre que yo haré que se te nombre para alguna población, bien sea una inspección, un juzgado, una alcaldía y hasta una tesorería la puedes desempeñar, porque yo te puedo fiar y eres un hombre del día.
Nos cogen uno por uno nos dan dos o tres cervezas nos pintan diez mil promesas nos quieren como a ninguno, y en el momento oportuno en que empezamos a hablar y empezamos a mostrar que ya estamos copetones hablan de las elecciones y dicen: hay que triunfar.
Si amigos, hay que votar por hombres bien preparados, hombres desinteresados que les guste trabajar, y para hacer progresar a nuestro pueblo querido y a la gente que ha servido sin interés personal, y nos puede ser fatal si gana el otro partido.
Vamos a una conferencia donde habla el doctor muy bien; dice que será un edén nuestra futura existencia, que con hombres de conciencia como los que allí figuran morirán las amarguras, nacerán las alegrías, y vendrán mejores días de felicidad y olgura.
Y así nos van convenciendo para que los apoyemos y con el voto ayudemos a que se vayan subiendo, y después nos dejan viendo de chispas mil aguaceros diciendo: estos montañeros que ayudaron a la boda, que cada uno se joda y chupen por majaderos.
Y así nos van engañando con sus mil adulaciones. Después de las elecciones si fue que nos tocó triunfar fuimos a solicitar colocaciones y empleos, y nos dicen sin rodeos: -Es que quieren trabajar? "agárresen a sembrar arracachas y guineos.
Después de estar en el mando no se vuelve a acordar que para poder triunfar nos estaban adulando y estaban zalameriando y con mucha simpatía, pero esto fue flor de un día, porque después de triunfar, los fuimos a saludar y ya no nos conocían.
Por esto y muchas razones yo nunca vuelvo a votar y ni tampoco a ayudar a futuras elecciones, a encaramar los mandones para que sigan fregando, que siempre de todos modos son malos los liberales y malísimos los godos por los siglos de los siglos, Amén.
LA CARRERA DE AYER
Ha tenido Salamina un fracaso aterrador, no cuenta nadie las penas del partido conservador.
Algo quisiera contarles respecto a las votaciones, los señores liberales tenían malas intenciones.
Todos estaban votando en buena y en sana paz cuando dijo un liberal: aquí no se vota más.
Y como estaban de acuerdo todos dijeron lo mismo y resultó echando bala toito el liberalismo.
Y pronto se cerró el fuego, qué cosa tan espantosa; si los godos tienen armas se pone grave la cosa.
Le dieron un garrotazo a un don que no conozco y después vine a saber que era Lácidez Orozco.
A un Soto que es chofer también le dieron muy duro; de tanto lo que corrió botó el sombrero peludo.
De pronto estalló una bomba que la prendió un carretero y fue tanta la explosión que rebulló el pueblo entero.
Gente que vino a caballo fueron a casa escoteros, en la plaza recogimos más de cuarenta sombreros.
Los jefes conservadores cada cual buscó su casa; no quedó un conservador en el marco de la plaza.
Y los pobres campesinos se fueron desesperados dejando aquí los sombreros las ruanas y los mercados.
Del Tigre y de Portachuelo vino gente emparamada y por la tarde se fueron con la jeta bien hinchada.
Liberales también corrieron con un miedo aterrador creyendo que iba sobre ellos el partido conservador.
Y muchas bestias quedaron en todas las pesebreras, terminó la votación con miedo, llanto y carreras.
Unos rojos parecían visitando los enfermos con pocillos en las manos y aguardiente en los termos.
Según por lo que yo veo y los versos que yo hago los godos de Salamina se espantan con un zurriago.
La política es odiosa y nos amenaza ruinas, qué cosa tan vergonzosa para el pueblo de Salamina.
Muchas familias se han ido para otras poblaciones, cosa que no habían pensado antes de las elecciones.
En todas las conferencias que ellos nos pudieron dar no hablaron de esa carrera que tuvimos que pegar.
Pero esa si fue carrera, todavía hay gente cansada, hasta el lunes por la tarde hubo gente envolatada.
Una nota mandaremos para la gobernación, diciendo que en Salamina no vuelve a haber votación.
Otra para Bogotá por sus buenas garantías, que nos mandó desde allá regimiento y policía.
Ellos hicieron el triunfo ese triunfo no es legal, hoy gobierna en Salamina el régimen liberal.
Los señores del concejo están de lo más formales sacando conservadores, colocando liberales.
Hoy de los dos partidos no se oye sino el lamento; a muchos rojos dejaron esperando el nombramiento.
Adiós salón del concejo, empleados en general; en otras manos os dejo del régimen liberal.
Adios pues conservatismo ya que no fuimos capaz, aguantemos por debajo cuarenta años nada más.
LA SALIDA DE LAS GALERÍAS
Que salga Lucio Hincapié hombre de buena conciencia, salga Benjamín Ospina Conrado y Cenón Valencia.
Que salga José María Duque con su venta a una manga, que salga Pablo Hincapié, su hija y misiá Fernanda.
Y que salga Julio Duque pa fuera con su vitrina, que esa parva tan chiquita no se vende en Salamina.
Que salga Juan Cancio Franco y también Tomás Botero, que salga también Luis Sànchez aunque es tan baratero.
Que salga Rafaelito vendiendo maíz por almudes, pues ya está para quebrarse el señor Mario Bermúdez.
De los señores Cardona nada tenemos que hablar, pues ai vendiendo costales siempre hacen con qué pagar.
Que salga Telésforo Cuestas a trabajar su finquita porque aqui ya no se vende esa parva de Ana Rita.
Que salga don Angel López y "Patas" a la carrera, que salga Camilo Gómez y don Ambrosio Arboleda.
Que salga don Manuel Gómez, también su hijo Rodrigo y el señor Gerardo Hidalgo que salga también conmigo.
LOS LAMENTOS DE UN CASADO
Vengo a contarles señores lo que un pobre me confiesa cansado ya de sufrir con la maldita pobreza.
Los ojos en triste llanto, las mejillas palidecen y todas las ilusiones de este hombre se desvanencen.
Ésto me contaba este hombre sin poder hallar consuelo y para su narración alzó los ojos al cielo.
Escucha Chucho, te cuento las fatigas de mi vida; el mundo será imposible con la esperanza perdida.
Mi mujer está en la cama, no sé lo que voy a hacer, el fogón está en cenizas y mis hijos sin comer.
Tengo cuatro barrigones que me pringan cual ortiga, muy chiquitos de persona y grandotes de barriga.
Cuatro muchachas pequeñas que viven saltando al ojo, comen más que veinte mulas largadas en un rastrojo.
Viendo mi mujer gritando porque le duele la frente y si le pasa el dolor come más que plata al veinte.
Mi más querida esperanza era un cerdo que tenía; vinieron cuatro ladrones y hasta luego, vida mía.
Sepa mi querido amigo que mi vida es un quebranto, las gallinas que tenía me las mató el curso blanco.
Y pa acabar de ajustar esta suerte condenada a mi casa ya vinieron a temperar las cuñadas.
Aqui termino la historia de esta suerte tan negra y por lo que oigo decir mañana llega mi suegra.
LA LEY DEL MATRIMONIO
Atención! Mucho cuidado, nadie se vaya a reir; este es un caso muy triste el que les voy a decir.
Esto fue un pobre marido que despertó trasnochado por el maldito chillido de un muchacho resabiado.
Al quererse levantar se tropezó en el nochero derramando la bebida encima de un hilachero.
Al ver esto la mujer le dijo con ironía: a bueno si Lucifer se alza esta porquería.
Atolondrado, pendejo! eso si podías hacer, pero bastante mercado si no podías traer.
Con esas yucas vidriosas, esa carne tan ñervuda y esos plátanos pasmados y panela melcochuda.
-¿Crées que asi puedo vivir comiendo esa porquería? Ya mismo vas a traer de todo a las galerías.
Me traes papa y arroz, arracachas y guineos, media vara de rellena y un paquete de fideos.
También te voy a encargar una libra de asadura, chunchurria pero bien gorda y una papaya madura.
Se olvidaba la pimienta, los clavos y la canela; colorete a la sirvienta y lechita pa mi abuela.
-Pero mijita por Dios, con qué es que voy a comprar! -¿No ves como está la vida, que no hay en qué trabajar?
-Ah vergajo perezoso, no te afanes condenao, no te avispes so mugroso a comprar pronto el mercao!
-¿Por qué con tiempo no viste que no eres hombre completo? Pero si ya te metiste debes salir del aprieto.
-¿Por qué me fuiste a sacar donde nada me faltaba, diciendo: sé trabajar y que hambre no pasaba?
-¿Y ahora sí te disculpas diciendo que estás jodido? Decí si no sos capaz, para cambiar de marido.
EL TERREMOTO ( Estos versos fueron escritos con motivo del violento temblor, ocurrido en la noche del 4 de febrero de 1938.)
Anoche tembló la tierra, cosa terrible señores; la gente toda se asusta cuando hablamos de temblores.
Eran las nueve pasadas muy temprano todavía, cuando sentí con espanto que la cama se movía.
Sirvientas en las cocinas se postraban de rodillas al ver que salían bailando taburetes con la sillas.
Se oía sonar las botellas en toditas las cantinas y al suelo se fueron todos los trastos de las cocinas.
Se movían de norte a sur los cuadros en las paredes y al mismo tiempo se oían los gritos de las mujeres.
Señoras por las ventanas se tiraban a la calle, diciendo con mucho llanto: nos volamos en este valle.
Hombres que estaban dormidos se tiraron de la cama y salieron a la calle con las fundas de piyamas.
Muchas señoras rezando el acto de contrición, salieron sind darse cuenta en pura combinación.
En las calles se veía el vaivén de los bombillos y muchos hombres corriendo en los mero calzoncillos.
Y en medio de la tragedia de pronto se fue la luz, unos rezaban el Credo y otros besaban la cruz.
Cuando ven los de la planta que todo se está moviendo, corren a quitar la luz para evitar un incendio.
Y queda el pueblo en tinieblas entre gritos y alaridos, hombres, mujeres y niños, todos muy arrepentidos.
Se oía caer al piso frascos, botellas, cucharas, las gallinas se volaron del gallinero, asustadas.
En el parque, a esas horas coquetiaban las mujeres y allí mismo se postraron a rezar con los choferes.
Otras señoras gritaban en medio de su aflicción: Virgen del Carmen libradnos de morir sin confesión.
A muchos masones vi con los ojos encharcados, pidiendo a Dios de por si el perdón de sus pecados.
El miedo fue aterrador, todvía hay gente rezando; el frontis quedó averiado y en él están trabajando.
Ha pasado el terremoto y nos dejó la lección, que cuando tiembla la tierra reza el frio y el masón.
LA ÚLTIMA CARRERA
Desde el jueves por la tarde vi sellando los licores. Ah buena que está la cosa!, decían los conservadores.
La gente siempre temiendo porque el viernes era feria; dizque en tiempos de elecciones aquí la cosa es muy seria.
El sábado no hubo nada, pero nos dió mucha risa, de ver a la plicía haciéndonos la requisa.
A deshoras de la noche por el barrio de "Toriles" soldados y policías todos ellos con fusiles.
El domingo en la mañana qué susto el de las señoras cuando vieron en el atrio las cuatro ametralladoras.
Dios mio, qué es lo que pasa! en cada esquina un soldado, la gente toda en la plaza y el pueblo todo sellado.
Y sellaron los talleres, tiendas y carpinterías; sellaron los almacenes, boticas y sastrerías.
Para que dejen votar, les dije desde el principio, hay que pedirle permiso a esos del municipio.
Qué pesar de Salamina, qué pesar de esta ciudad: aquí ya no se respeta ni a la misma autoridad.
Los del campo, qué carajo, ellos tienen la comida, los del pueblo que quedamos en peligro con la vida.
A mi me dieron un golpe que me sacudió los sesos, y me quebraron las gafas que valieron veinte pesos.
Esto parece un milagro venido de la providencia, ganar a quí en Salamina sin dar una conferencia.
Qué dicha para los godos que ganar sin hacer ruidos, parecen amansadores que se montan sin estribos.
Dios quiera que no nos toque repetir otra carrera, ni volver a recibir tánto garrote y madera.
Porque dijeron los godos que pusieron en la lista, que no vuelven a votar si no les muestran la pista.
Gracias les damos nosotros a toda la Fuerza Armada porque nos dejó ganar sin dar una cachetada.
Adios golpes y pedradas y esa carreras malditas. -Adiós temblores de tierra por esa tal dinamita! |