LA PULGA
Se aprovechó del sueño de una bella para hacerle un lunar en su albo cuello calculando el sopor por el resuello, y lista para huír como centella.
Chupó su sangre pura, y cuando ella al despertar del cínico atropello se dio cuenta, se dijo: yo la estrello!... Y la pulga no tuvo buena estrella:
creyó que dando un salto se salvaba, pero una mano nacarina estaba ya lista y la cogió sin más ni más;
dos yemas de alabastro la estrujaron, dos uñas como perlas la apretaron y no se oyó sino cuando hizo tras!
CÍRCULO VICIOSO
Hombre, por Dios! no beban: francamente, el jornal es sagrado, y si se gana con la lucha tenaz de una semana, ¿por qué se va el domingo en aguardiente?
Amanecer el lunes cárcelmente con a boca sabiendo a ipecacuana; sin cinco y una inri soberana, que no puede calmarse...; ¿si es corriente?
El martes con hastío en el semblante, por el guayabo atroz que lo atormenta, al taller va el obrero, y, vacilante,
maneja torpemente la herramienta. De miércoles a sábado es constante, pero el domingo bebe o se revienta.
LOS POETAS SE HACEN
Un guayabo tenía tan grandote cierta mañana el Alacrán Posada, que al eructar salió una llamarada que le quemó unos pelos del bigote.
Felizmente encontrose con un Zote que con un doble le calmó esa nada y le zampó una perra improvisada pues cada estrofa le costaba un lote,
y le dijo: Posada, lo que pida le doy si usted me enseña la manera de hacer versos, a ver, pero en seguida.
El Alacrán tocole la mollera y contestó de un modo burricida: "Sin comer, ocho días de pesebrera".
TANTALO (Recuerdos) En la esquina de la casa se agolpaba un mundo de muchachos de la escuela, a jugar los corozos; ¡qué rochela todas las tardes; cómo se gozaba!
Yo tenía un hermanito que lloraba más que una nigua gorda con la vela, y la única hija de mi abuela a mecer el mocoso me clavaba.
Si, cuando se callaba, pasitito me iba a salir, al punto daba un grito y tenía que volver a la fagina.
¡Qué rabia! ¡ Yo con el bolsillo lleno, el caguetas llorando a pulmón pleno y... colgaba de un clavo la pretina!
VERANO DE UNA GOLONDRINA
Un muchacho que tenía roto el pantalón de atrás se agachó un poquito más, de lo que tal vez podía; es el caso que quería con afán echarle mano a un pichón que de un cercano tejado cayó en la esquina. Ya ven que una golondrina sola puede hacer ver...ano.
LUCHA DE CLASES
A referirles voy, aunque de prisa, una historia que parece un cuento: estábase en la iglesia un harapiento al löado de un cachaco, oyendo misa.
Atrás de ellos, moríase de risa un pillo, que miraba muy atento, cómo subía un piojo blanco y lento por la levita negra, hacia la sisa.
Mas, oh inconstancia de la dicha humana! el muchacho impaciente, haciendo un gesto, cogiá al bicho y le dijo: mucha gana
de comer torno? Y lo arrojó presto del mendigo en los restos de la ruana diciéndole: hombre, conocé tu puesto!
SONETO
(A mi amigo el doctor Joaquín Ospina, por su nuevo libro titulado "El Código de Minas").
No me mueve, Joaquín, para espetarte este soneto flojo y descocido que seas el autor tan aplaudido del Código de Minas: quiero darte mi parabién por él y confesarte que es de lo más completo conocido: alfabético, claro y repartido, todo con orden sorprendente y arte.
Muéveme, en fin, tu libro de manera que aunque no se vendiera lo anunciara, pues si no fuera bueno lo dijera.
Mándame un ejemplar, uno siquiera y si de no pagarlo tengo cara, arráncame la plata cuando muera.
MI CHALECO
En mi escueto ropero, (ya un museo de antigüedades de mejores días cuando yo era cachaco), en agonías colgar los restos de mi chaleco veo.
Lo hizo Emiliano y no quedó ni feo: en sus bolsillos la platica mia, al sonar, me llenaba de alegría y se iba con alegre tintineo.
Al fin, cansados de escarbar rincones mis dedos se asoman por debajo de los bolsillos, por los desgarrones.
Hoy solo cuelga el forro hecho girones, pues el paño está ya -destino bajo- de gafas en mis pobres pantalones. |