StartseiteHumor salamineñoPOESIA JOCOSARafael E. Macía Macías

LA PULGA

Se aprovechó del sueño de una bella
para hacerle un lunar en su albo cuello
calculando el sopor por el resuello,
y lista para huír como centella.

Chupó su sangre pura, y cuando ella
al despertar del cínico atropello
se dio cuenta, se dijo: yo la estrello!...
Y la pulga no tuvo buena estrella:

creyó que dando un salto se salvaba,
pero una mano nacarina estaba
ya lista y la cogió sin más ni más;

dos yemas de alabastro la estrujaron,
dos uñas como perlas la apretaron
y no se oyó sino cuando hizo tras!









CÍRCULO VICIOSO

Hombre, por Dios! no beban: francamente,
el jornal es sagrado, y si se gana
con la lucha tenaz de una semana,
¿por qué se va el domingo en aguardiente?

Amanecer el lunes cárcelmente
con a boca sabiendo a ipecacuana;
sin cinco y una inri soberana,
que no puede calmarse...; ¿si es corriente?

El martes con hastío en el semblante,
por el guayabo atroz que lo atormenta,
al taller va el obrero, y, vacilante,

maneja torpemente la herramienta.
De miércoles a sábado es constante,
pero el domingo bebe o se revienta.









LOS POETAS SE HACEN

Un guayabo tenía tan grandote
cierta mañana el Alacrán Posada,
que al eructar salió una llamarada
que le quemó unos pelos del bigote.

Felizmente encontrose con un Zote
que con un doble le calmó esa nada
y le zampó una perra improvisada
pues cada estrofa le costaba un lote,

y le dijo: Posada, lo que pida
le doy si usted me enseña la manera
de hacer versos, a ver, pero en seguida.

El Alacrán tocole la mollera
y contestó de un modo burricida:
"Sin comer, ocho días de pesebrera".









TANTALO
(Recuerdos)
En la esquina de la casa se agolpaba
un mundo de muchachos de la escuela,
a jugar los corozos; ¡qué rochela
todas las tardes; cómo se gozaba!

Yo tenía un hermanito que lloraba
más que una nigua gorda con la vela,
y la única hija de mi abuela
a mecer el mocoso me clavaba.

Si, cuando se callaba, pasitito
me iba a salir, al punto daba un grito
y tenía que volver a la fagina.

¡Qué rabia! ¡ Yo con el bolsillo lleno,
el caguetas llorando a pulmón pleno
y... colgaba de un clavo la pretina!

VERANO DE UNA GOLONDRINA

Un muchacho que tenía
roto el pantalón de atrás
se agachó un poquito más,
de lo que tal vez podía;
es el caso que quería
con afán echarle mano
a un pichón que de un cercano
tejado cayó en la esquina.
Ya ven que una golondrina
sola puede hacer ver...ano.

LUCHA DE CLASES

A referirles voy, aunque de prisa,
una historia que parece un cuento:
estábase en la iglesia un harapiento
al löado de un cachaco, oyendo misa.

Atrás de ellos, moríase de risa
un pillo, que miraba muy atento,
cómo subía un piojo blanco y lento
por la levita negra, hacia la sisa.

Mas, oh inconstancia de la dicha humana!
el muchacho impaciente, haciendo un gesto,
cogiá al bicho y le dijo: mucha gana

de comer torno? Y lo arrojó presto
del mendigo en los restos de la ruana
diciéndole: hombre, conocé tu puesto!

SONETO

(A mi amigo el doctor Joaquín Ospina, por su nuevo libro titulado "El Código de Minas").

No me mueve, Joaquín, para espetarte
este soneto flojo y descocido
que seas el autor tan aplaudido
del Código de Minas: quiero darte
mi parabién por él y confesarte
que es de lo más completo conocido:
alfabético, claro y repartido,
todo con orden sorprendente y arte.

Muéveme, en fin, tu libro de manera
que aunque no se vendiera lo anunciara,
pues si no fuera bueno lo dijera.

Mándame un ejemplar, uno siquiera
y si de no pagarlo tengo cara,
arráncame la plata cuando muera.

MI CHALECO

En mi escueto ropero, (ya un museo
de antigüedades de mejores días
cuando yo era cachaco), en agonías
colgar los restos de mi chaleco veo.

Lo hizo Emiliano y no quedó ni feo:
en sus bolsillos la platica mia,
al sonar, me llenaba de alegría
y se iba con alegre tintineo.

Al fin, cansados de escarbar rincones
mis dedos se asoman por debajo
de los bolsillos, por los desgarrones.

Hoy solo cuelga el forro hecho girones,
pues el paño está ya -destino bajo-
de gafas en mis pobres pantalones.