EL NOVIAZGO
Fue un noviazgo muy largo y complicado, de celos, lloriqueos y diabluras, disputas a granel y hasta aventura y reclamos a paso endemoniado.
Al principio el noviazgo fue soñado con profusión inmensa de ternuras, pero luego al cajón de las basuras iban retrato y cartas del amado.
Y vinieron pendencias y reproches, pesadillas de amor todas las noches, y así, sin comprenderse, lo pasaron.
Unas veces que sí... otras que no... hasta que al fin la cosa terminó en que por no matarse se casaron.
JUAN FLAUTAS
Era un proyecto de hombre recortado que apodaban las gentes “Chiquitín”, portador de arriador y de flautín, de ojos vivaces y de andar pausado.
Cuando el cotarro estaba alborotado se rebotaba todo su magín y zurriago voleaba hasta el confín colérico, infernal, endemoniado.
Era su oficio el de lavar los pisos sin faltar a sus nuevos compromisos y atento con las damas y señores.
Muy juicioso lavaba la cocina según contaban; y a misiá Ernestina, sucios dejaba la sala y corredores.
MIMOR
En tu magra y escuálida figura se retrata, maltrecho y desgarrado, el caballero andante y desgarbado y señor de la eterna desventura.
Como ya no hay lugar a la aventura ni enderezar entuertos es usado por el gran caballero enamorado tras vestirse su bélica armadura,
luces –asi se agravie Dulcinea- por fuera bien visible la correa, grasiento saco cual guerreara cota,
ruana al canto que besa los talones, como escoba, al andar, los pantalones, que el polvo y las basuras alborota.
ESTAMPA PARROQUIAL
Medio día. Bochorno. Lentamente una vaca sin leche ni machín pace en la plaza y mata allí su esplín, filosófica, obesa, indiferente.
Minetras el pienso rumia, vagamente su mirada se pierde en el confín y deja que con gusto bajo y ruín dos viejos verdes hablen de la gente.
En el balcón mayor de la alcaldía se yergue –bonachón, parco y sabihondo- el primer mandatario del poblado,
y el rumiante la gris melancolía rompe con un bramido grave y hondo que asusta al amo, arriba embalconado. |