Los poemas que aquí publico los copié del libro de Leonidas Amaya "APUNTES Y CACHOS SALAMINEÑOS": Los mismos poemas fueron publicados en los años cincuenta, en el libro "SALAMINA" de Rubén Sierra Mejía y Jairo Maya Betancourt. Seguramente el poeta Noreña López también escribió poemas no "jocosos". Los desconozco, desafortunadamente. Quizás alguien me los proporcione, y entonces aparecerán en esta página.
Poesías en esta página:
SALAMINA; EL MAESTRO DE ESCUELA; UN NOMBRAMIENTO; SEMANA SANTA; RETRATO DE UN SEÑOR; POLONIA; R. I. P. **********
SALAMINA
Ciudad Luz, tierra noble, grande, altiva, y cien más elogiosos remoquetes te brindan en chorros de saliva, en discursos de líricos ribetes
o en poemas do fue la Musa esquiva, tus hijos tontos y turistas "güetes", -de esos que dicen "choz" en vez de "chiva" y hacen dormir hasta los taburetes-
Si no eres más que un pueblo fatuo y triste que vives de un pasado que tuviste. Eres, no una reliquia, una antigualla,
eres un viejo verde, un nuevo rico, una vieja beata cuyo pico mezcla rezo con chisme y nunca calla.
EL MAESTRO DE ESCUELA
Pantalones con bomba en las rodillas, negro saco que fue, desfalleciente, un sombrero grasoso y maloliente y unas botas gastadas, amarillas.
Se le sube el rubor a las mejillas si de pronto conversa con la gente, las arrugas se ahondan en su frente y le tiemblan al pobre las canillas.
Respetado?, ni aún por los muchachos; es el cristo de viejas y borrachos; habla bien, por delante, del gobierno.
Pero en íntimos corros se rebela, manda al diablo al gobierno y a la escuela y hasta al cura lo manda al mismo infierno.
UN NOMBRAMIENTO
-¿Solicitas, buen hombre, algún puesto? Tu curriculum vitae necesito. -¿Sapiencia? -Nula. Y testa de granito. -¿Eres buen militante? -Por supuesto.
No sé hablar y con cifras me indigesto. Que soy un animal, orondo admito. -No importa, so cabeza de chorlito, un empleo tendrás, por fiel y honesto.
Has sabido llegar en buen momento. Necesito ahora mismo un jumento con un "doctor" detrás que lo respalde.
Consigue "los papeles", una "foto" y una claque que te haga el alboroto, pues diste la medida para alcalde.
SEMANA SANTA
Cuánta gente curiosa. Casi espanta tánta novelería, -¿Qué hay de extraño? los episodios de Semana Santa son idénticos hoy a los de antaño.
Humildemente Jesucristo aguanta doloroso viacrucis cada año, y -tras muerto- triunfante se levanta el domingo de Pascua. (¿No habrá engaño?)
Talvez con el "estrén" que es de ordenanza todos traigan recóndita esperanza de que Jesús las pase menos duras;
Y felizmente burle a los judíos que acostumbraban meterlo en esos líos con la tácit anuencia de los curas.
RETRATO DE UN SEÑOR
-"Este ademán de Richelieu que tengo, esta apostura y toda mi arrogancia someras muestras son de mi abolengo, mi noble ancestro y mi prosapia rancia.
A la plebe infeliz soberbio arengo y a todos los acalla mi prestancia. Fácilmente en un puño los mantengo y me aceptan cualquier extravagancia".
-¿Es tan rancia y tan noble su familia que huele mal y sufrede hemofilia?, pregunto yo, pensando en la figura
megalómana y magra. Y confío en que la Parca acepte el desafío y, a su vez, el orgullo tenga cura.
POLONIA
Recogiendo café, mentando viejas, dando zurriaga, mendigando cinco, esquivando una mula en ágil brinco o cogiendo un buchón de las orejas,
Alegando sin fin, poniendo quejas, recogiendo envolturas con ahínco -¿cómo meter aquí un ornitorrinco?- propagando rumores y consejas,
arrastrando sus viejas alpargatas, criticando a las chicas por sus batas, con misérrimo pucho entre los labios,
prodigando sin ton ni son regaños, entre la admiración de los extraños va imponiendo su facha y sus resabios.
R. I. P.
Ha finado la báquica semana entre brindis y risas y alboroto, quedándome en la bolsa sólo un roto y una cuenta de trago en "Calleplana".
Que si bebí? Lo que me dio la gana. Cuántas piezas bailé? Es dato ignoto. El trasnocho fue tánto que ya noto que le tengo fastidio a la mañana.
Pero ahora me duele la cabeza, me repugna el olor a la cerveza, tiene más plata un tenedor de alpaca;
con crueldad y sevicia el vil trabajo toma fiera venganza. -Qué carajo!, un guayabo si es cosa muy verraca! |